in/felicidad
Así llegas, a un punto de tristeza donde nació una felicidad.
Donde creíste que esa familia podría ser un equipo, pero sigues comprobando que nunca ha sido ni lo será.
Donde ahora te escupen en la cara que fue tu decisión y ahora tu responsabilidad.
Donde nunca permitirán que alguien más se interponga en la vida que tienen y que tu, sigas tras ellos, esperando parada, sentada, cansada, a medio dormir y muchas veces sin comer... Siempre atrás. Esperando, viendo que sus vidas siguen pero la tuya se para, y para colmo, te hacen sentir que tu la buscaste. Que después de años, se sigan los mismos patrones que se prometieron cambiar.
Puede ser que una haya sido la egoista, la que pensó que podría ser buena idea sin ver que no era lo que deseaban. Tal vez merezca la tristeza y cansancio que me embargan, al igual las lágrimas que me salen al sentirme culpable. Tal vez force una situación que no debía volverse a repetir. No en esta vida, o no en esta familia. Es cansancio de años, años de tragarme esa antipatía. No solo estoy cansada físicamente, lo estoy mentalmente y de corazón. No me nace dar cariño, dar atención, dar ni una mínima sonrisa, mucho menos compañía. Durante años viví de palabras, ahora ni esas alcanzan para formarme ilusiones de algún cambio. No lo habrá, ahora lo sé, de nada ni de nadie.
Después de hablar de tu horario que tienes con "tu familia" te preguntan: y tu, ¿qué quieres? Ahí te das cuenta que dejaste de tener vida. No hay hora para ti, no hay una actividad, ni un momento para arreglarte... Esos minutos dejaron de existir para dar paso a los "te ves cansada".
Así estoy, eso lo reflejo.
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