Para ti
No creía que volvería a entrar a este blog. He pasado varias facetas aquí de las que terminé pero regreso para comenzar otra.
Para ti...para ti papá. Ay papá, me cuesta aceptar que no estás aquí. Que volveré de la calle y no estarás jugando con Enzo, que no te veré dormido en el sillón, que no te prepararé más quesadillas ni licuados de chocolate. Que no recibiré más llamadas tuyas por la tarde. Que dormiré y despertaré sabiendo que ya no estás en tu cuarto con mi mamá.
Siento haberme alejado de ambos, nunca lo conté pero me marcó demasiado la muerte de mi abuelo y aún lo sigue haciendo. Ojalá que no te hayas ido con la idea que me hicieron algo, por eso de mi lejanía. Nunca en la vida me hiciste nada; me diste todo y mucho más. Mi error fue no haberme acoplado a ustedes y te pido perdón por no hacerlo. No puedo cuantificarte cuánta falta me haces ahora mismo. Como extraño tu silenciosa compañía por las tardes. Aunque no habláramos, ahí estábamos.
Sabes que te amo y siempre fue así. Te lo dije cada día que pude hasta que te nos fuiste. Tal ves sin saberlo, me ayudaste a madurar, a creer en la gente, a luchar por una familia. Diste tanto, no solo a tu familia sino a toda la gente que te rodeó y te lloró por haberte marchado.
Nunca sabremos porque te fuiste de esa manera, a lo mejor tu tampoco pero sabemos que estás en un lugar mucho mejor; a lado de tus hermanos, de mi abuelo y más que nada de tu papás que tanto buscabas. Sigues con nosotros, nos cuidas y sé que no te querías ir pero hay cosas y situaciones que no tienen remedio; como esta.
La vida es sabia como para saber en qué momento te volveremos a ver; mientras danos esa fuerza que necesitamos para vivir sin ti porque ese amor que tanto nos dabas todavía está aquí y no se irá nunca.
Sabes que no soy creyente de Dios pero sí de mis abuelos que están contigo para pedirles que te cuiden. Mientras, sígueme regalando ese aroma de tu loción vagando por la casa o visitanos como mariposa así como lo hiciste el día de tu entierro.
Aquí seguiremos amándote, pensándote y luchando por todo ese futuro que querías para nosotros. Cuidaremos mucho a tu señora y cuídala tu también.
Con amor,
Chelín!
Para ti...para ti papá. Ay papá, me cuesta aceptar que no estás aquí. Que volveré de la calle y no estarás jugando con Enzo, que no te veré dormido en el sillón, que no te prepararé más quesadillas ni licuados de chocolate. Que no recibiré más llamadas tuyas por la tarde. Que dormiré y despertaré sabiendo que ya no estás en tu cuarto con mi mamá.
Siento haberme alejado de ambos, nunca lo conté pero me marcó demasiado la muerte de mi abuelo y aún lo sigue haciendo. Ojalá que no te hayas ido con la idea que me hicieron algo, por eso de mi lejanía. Nunca en la vida me hiciste nada; me diste todo y mucho más. Mi error fue no haberme acoplado a ustedes y te pido perdón por no hacerlo. No puedo cuantificarte cuánta falta me haces ahora mismo. Como extraño tu silenciosa compañía por las tardes. Aunque no habláramos, ahí estábamos.
Sabes que te amo y siempre fue así. Te lo dije cada día que pude hasta que te nos fuiste. Tal ves sin saberlo, me ayudaste a madurar, a creer en la gente, a luchar por una familia. Diste tanto, no solo a tu familia sino a toda la gente que te rodeó y te lloró por haberte marchado.
Nunca sabremos porque te fuiste de esa manera, a lo mejor tu tampoco pero sabemos que estás en un lugar mucho mejor; a lado de tus hermanos, de mi abuelo y más que nada de tu papás que tanto buscabas. Sigues con nosotros, nos cuidas y sé que no te querías ir pero hay cosas y situaciones que no tienen remedio; como esta.
La vida es sabia como para saber en qué momento te volveremos a ver; mientras danos esa fuerza que necesitamos para vivir sin ti porque ese amor que tanto nos dabas todavía está aquí y no se irá nunca.
Sabes que no soy creyente de Dios pero sí de mis abuelos que están contigo para pedirles que te cuiden. Mientras, sígueme regalando ese aroma de tu loción vagando por la casa o visitanos como mariposa así como lo hiciste el día de tu entierro.
Aquí seguiremos amándote, pensándote y luchando por todo ese futuro que querías para nosotros. Cuidaremos mucho a tu señora y cuídala tu también.
Con amor,
Chelín!
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