Y pasan los días que uno no puede detener.
Pasan los recuerdos para alojarse en un espacio donde podrán volverse eternos.
Nunca bastará el dejar de escribir en una hoja de papel o electrónica para olvidar. Nunca se olvida.
Algunos detalles dejarán de ser claros pero la esencia y el sentimiento nunca podrán alejarse.
El agrio sabor de la melancolía y tristeza se transforman en paz y alegría de ese bello momento que dejo de serlo por un instante pero regresa con mayor fuerza para demostrarnos que estamos vivos. Renacimos de un mundo cruel y a veces desgastante, en el que gritabamos un nombre, añorabamos un cuerpo y soñabamos unas palabras.
Y sin embargo, la felicidad más grande que tiene una persona, es ver satisfechas a las gente que uno ama.
El miedo pasó,
la tristeza pasó,
la melancolía pasó.
Ahora está conmigo un mundo que redescubriré...
Pasan los recuerdos para alojarse en un espacio donde podrán volverse eternos.
Nunca bastará el dejar de escribir en una hoja de papel o electrónica para olvidar. Nunca se olvida.
Algunos detalles dejarán de ser claros pero la esencia y el sentimiento nunca podrán alejarse.
El agrio sabor de la melancolía y tristeza se transforman en paz y alegría de ese bello momento que dejo de serlo por un instante pero regresa con mayor fuerza para demostrarnos que estamos vivos. Renacimos de un mundo cruel y a veces desgastante, en el que gritabamos un nombre, añorabamos un cuerpo y soñabamos unas palabras.
Y sin embargo, la felicidad más grande que tiene una persona, es ver satisfechas a las gente que uno ama.
El miedo pasó,
la tristeza pasó,
la melancolía pasó.
Ahora está conmigo un mundo que redescubriré...
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